Valentin Carderera: Sus Retratos 2ª Parte

Valentin Carderera: Sus Retratos 2ª Parte

Mariano Téllez-Girón XII duque de Osuna (Museo Nacional del Romanticismo de Madrid)
Mariano Téllez-Girón XII duque de Osuna (Museo Nacional del Romanticismo de Madrid)

 

            La labor pictórica más importante de Carderera, tanto por su abundancia, como por su legado, es la referente al dibujo y la acuarela. Cientos de dibujos y acuarelas representan los rincones de aquellos lugres que el pintor conoció. Paisajes y monumentos que, como un legado histórico, Carderera recreó y que dono, antes de su muerte, a la Biblioteca Nacional.

 

            Fueron también muchos los retratos producción que siguió los dictámenes de la época. Casi todos los ejecutó entre 1830 y 1860. Fue pintor de Cámara de la Reina Gobernadora, a la que retrató en reiteradas ocasiones; En los retratos de personajes de la nobleza, partió del Neoclasicismo de José Madrazo acercándose al Romanticismo, especialmente al de Federico de Madrazo (influenciado por el Purismo alemán, aprendido en Roma). En éstos, la técnica es superior y su calidad es mayor. Con los Madrazo tuvo siempre gran amistad. José Madrazo (19) fue el maestro durante su juventud, con Federico y Luis (hijos), expuso frecuentemente en Madrid entre 1835 y 1850; con Pedro de Madrazo compartió intensamente las tareas de la crítica artística en las principales revistas especializadas de la época.

 

En los retratos de personajes íntimos (de familiares), las influencias de Vicente López son evidentes, aunque preocupándose más en profundizar en el carácter de los retratados.

 

Muchos retratos fueron más el resultado del compromiso social que del interés mostrado por Carderera. El, ante todo, era coleccionista e historiador del retrato. Llegó a coleccionar cerca de 400 retratos al óleo, algunos valiosos, de Sánchez Coello, J. B. del Mazo (el mejor discípulo de Velázquez), Carreño, P. Maino, Tiépolo, Mengs (de quien hizo varias copias), Goya… Conocía las mejores colecciones europeas de retratos (incluyendo la de Jovio en Italia) y muchas españolas.

 

Escribió un “Ensayo histórico sobre los retratos de hombres célebres desde el siglo XIII  hasta el XVIII “, se trata de un breve trabajo en cincuenta y cuatro páginas, en el que analiza las peculiaridades del retrato a lo largo de la historia, enumerando todas las colecciones vistas en Italia, Europa y España.

 

A pesar de sus profundos conocimientos teóricos sobre esta materia, como pintor de retratos, los críticos lo encasillan como retratista común de época. No obstante, en algunos apreciaremos cualidades notables. Su taller lo constituían algunas salas que los duques de Villahermosa le reservaron en su palacio de la calle de San Jerónimo en Madrid. “Con mucha frecuencia, grandes y titulados y hombres distinguidos de todas las jerarquías sociales fiaron sus retratos a los pinceles del artista-anticuario… Allí, en aquel revuelto Cluny, entre aquellos restos de la opulencia de las pasadas edades, pintó él soberbios retratos que recordamos con placer”… (Pedro de Madrazo).

 

PINTOR DE CÁMARA

 

Retrató a la Reina Regente en tres ocasiones.

Como retratista oficial, se sometió rígidamente a las normas entonces establecidas y que todavía mantenían mucho lastre del siglo XVIII. Carderera estaba más preocupado por la forma externa que por captar al personaje, que con frecuencia aparece demasiado apelmazado por tantas joyas y abalorios. El cuerpo parece adaptarse a los ropajes, bastante desproporcionados.

 

RETRATO DE LA REINA GOBERNADORA.

 

 De medio cuerpo. Valentín Carderera lo describía así en su Catálogo de Retratos: “Doña María Cristina de Borbón, cuarta esposa de Fernando VII. Está vestida con el traje del tiempo de la Reina Católica. Lleva en la cabeza un velo flotante y una gran corona de brillantes y balajes; de la misma riqueza es el collar con grandes balajes que cuelgan como pinjantes de flores de lis intercaladas de chatón a chatón. La cintura es de igual forma y riqueza. El vestido, de tela de oro. Estudio en busto prolongado para el cuadro de cuerpo entero que de esta señora pintó en París en 1843″.

El diseño de las joyas, es original. (En la Academia de Bellas Artes de San Fernando, se conserva una importante colección de dibujos de joyas del artista oscense).

 

RETRATO DE LA REINA GOBERNADORA.

Sentada en trono. De peor factura que los otros retratos de María Cristina

RETRATO DE LA REINA GOBERNADORA.

Maria Cristina de Borbon de Valentin Carderera 8 (Museo del Romanticismo)
Maria Cristina de Borbon de Valentin Carderera (Museo del Romanticismo)

De cuerpo entero. Lo describe su autor de esta manera: “Doña María Cristina de Borbón, esposa de  Fernando VII. Está representada en pie y en tamaño mitad del natural. Tiene en el peinado ave del paraíso, muy ancha diadema y peine todo de gruesos diamantes así como los pendientes de tres caídas, compañeros del magnífico collar de las mariposas, de las que penden además grandes chatones en ondas. Lleva la Reina vestido de gasa blanca y oro con muy espaciosa guarnición de encaje con claveles y rosetas de oro. En la mano derecha tiene el abanico. El manto es encarnado con bordados de oro”.

Fue pintado en Francia, coincidiendo con el exilio de la Regente.

 

– RETRATOS DE LA GRANDEZA DE ESPAÑA:

 

RETRATO DE LA X DUQUESA DE OSUNA. (Francisca Beaufort , de la Casa Principesca Beaufort Spontin).

Retrato de  la Condesa de Osuna de Valentin Carderera( Colección Privada)
Retrato de la Condesa de Osuna de Valentin Carderera(Colección Privada)

 

De cuerpo entero, apoyando el antebrazo derecho en un sillón.

Representa (dice Carderera en su catálogo restringido) unos 30 años; Peinada con bucles a los dos lados de la frente y trenzas; lleva rica diadema de diamantes con perlas perillas, levantadas entre florecillas de brillantes; iguales pendientes, y gran collar de cinco hilos de perlas sujetas con un joyel circular de correspondiente riqueza“.

 

– RETRATO DEL PRINCIPE DE ANGLONA:

Retrato del Duque de 1843,(Museo del Romanticismo)  Foto: Sofia Muñoz Menendez
Retrato del Duque de 1843,(Museo del Romanticismo) Foto: Sofia Muñoz Menendez

 

Pedro Téllez-Girón, IX duque de Osuna.

En la guía de 1970, se le describe así: “Centra la pared del fondo el garboso retrato de un joven guardia de Corps”. Se le ha supuesto el príncipe de Anglona, don Pedro Téllez-Girón, hijo segundo del IX duque de Osuna y segundo director del Museo del Prado; la juventud del retratado y el tener el pintor diez años menos que el príncipe hacen imposible tal identificación. Se trata, sin duda, de un Téllez-Girón, acaso otro don Pedro, sobrino del anterior y XI duque de Osuna a los diez años; era el más gallardo caballero de la Corte, fastuoso y melancólico, y murió de repente en 1844, a los treinta y cuatro años. Le sucedió su hermano, el famoso duque don Mariano, último de la estirpe, quien dilapidó la más fabulosa herencia de la aristocracia española.

 

Es uno de los retratos de Carderera que en más exposiciones ha participado, entre otras, en la de “Un siglo de Arte Español” (1856-1956); noviembre 1956, celebrada en los Palacios del Retiro, de Madrid y organizada por la Dirección de Bellas Artes. Lo copió Antonio López Piñeiro en 1950 para el conde de Alba de Lista.

 

RETRATO DEL DUQUE DE VILLAHERMOSA Y DEL CONDE DE SIMANCAS

El Duque de Villahermosa  del conde Simancas y, al fondo, la vista de su palacio. Colección de J.A Urbina  Foto: Sofia Muñoz
El Duque de Villahermosa del conde Simancas y, al fondo, la vista de su palacio. Colección de J.A Urbina Foto: Sofia Muñoz

Constituye otro de los retratos más logrados del artista; su factura y acabado son extraordinarios. El clasicismo, al igual que en el príncipe de Anglona, ‘es notorio, se amortigua por el romanticismo del entorno. La influencia de los Madrazo es notoria, resultando en conjunto un retrato muy del gusto de la época.

 

RETRATO DE TIRSO TELLEZ-GIRON, MARQUES DE BELMONTE Y DE JARANDILLA

Menos preocupado por la estética, resulta uno de sus retratos de mayor porte romántico. Nos recuerda a aquellos jefes de partida tan abundantes en el siglo XIX. Fue ejecutado en Madrid, el día 9 de enero de 1839, después de haber sido rescatado en la facción de Palillos en la Mancha, donde estuvo preso (de los carlistas) desde el día 24 de octubre hasta el 4 de diciembre de 1838. El traje, caballo y arreos, son de época

 

– RETRATOS DE TERESA ORSINI (PRINCESA DORIA}

Maria Teresa Orsini, Princesa Doria (Museo del Romanticismo, Madrid) de Valentin Carderera
Maria Teresa Orsini, Princesa Doria (Museo del Romanticismo, Madrid) de Valentin Carderera

 

Los Doria formaban parte todavía en el siglo XIX de aquel reducido núcleo de la gran nobleza romana. Carderera, atraído por el pasado histórico de esta familia, se sintió tentado por inmortalizar a alguno de sus miembros, eligiendo a la joven Teresa Orsini, por la que sintió un profundo amor idealizado, siempre disimulado, dadas las diferencias de clase. Directamente del modelo hizo, parece ser, dos retratos; los demás son diversas réplicas ejecutadas de memoria por Carderera, después de 1831.

 

La técnica oscila desde el modelado más puro de unos, hasta la técnica abocetada con el uso de empastes y fuertes manchas de color en otros. En el color imita a los venecianos; toda una gama de cálidos se combina hábilmente en función de la luz (que incide fuertemente en los rostros) logrando dar una elegante sensualidad al personaje. La distribución de la luz es similar en todos ellos.

 

La composición (bustos o medias figuras) es muy clásica todavía, acorde con el intento de reflejarnos a Teresa Orsini como cortesana. En los retratos de media figura, los brazos y manos se acomodan al empaque del personaje. El diseño de las joyas (propio de la época, y herencia del neoclasicismo) es de una gran calidad y es original de Valentín Carderera.

 

El retrato de Princesa Doria e hijo, es distinto; réplica del que hiciera en Italia, y que luego donara a petición de los Doria. Se trata de un pequeño óleo en el que pretende alegóricamente reflejar la maternidad de Teresa Orsini; la disposición del niño y su rostro es muy convencional; su clasicismo contrasta con el goticismo de la madre.  

Princesa Doria y su hijo
Princesa Doria y su hijo

  – RETRATOS DE FAMILIARES

Se conservan Cuatro retratos de familiares suyos:

— Custodio Carderera (hermano de Valentín).

Custodio Carderera (Museo de Huesca)
Custodio Carderera (Museo de Huesca)

— Mariano Carderera (sobrino carnal).

— Francisca Ponzán Almudévar (esposa del anterior).

— Vicente Carderera (sobrino carnal).

 

Presentan cierta similitud estilística y se diferencian notablemente de los retratos oficiales. Más preocupado por lograr una técnica fotográfica, nos recuerda en ellos a Vicente López. Exento de compromisos, se acerca más al personaje, procurando captar su personalidad. Sólo Custodio Carderera mantiene cierto empaque, cierto aire distanciado. Retratados aproximadamente de media figura, responden todos ellos a un mismo esquema compositivo; Estos retratos están ejecutados entre 1850 y 1860. Posiblemente fuera lo último que pintase Valentín Carderera.

 

            Según Fernando Carderera, sobrino del pintor, en 1860 abandonó definitivamente los pinceles. Aparte de los cuadros ejecutados durante su estancia en Italia, toda su producción data de entre 1831 y 1860, coincidiendo con la etapa de madurez. Como coleccionista y escritor trabajó incesantemente hasta su muerte (1880).

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