ARQUITECTURA DE SAN BAUDELIO DE BERLANGA: Parte 1

ARQUITECTURA DE SAN BAUDELIO DE BERLANGA

Ermita Mozárabe de San Baudelio de Berlanga: Foto Sofia Muñoz
Ermita Mozárabe de San Baudelio de Berlanga: Foto Sofia Muñoz

LOCALIZACIÓN

Entorno de San Baudelio de Berlanga: Foto Sofia Muñoz
Entorno de San Baudelio de Berlanga: Foto Sofia Muñoz

            La ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga, construida a finales del siglo XI es uno de los monumentos más emblemáticos del patrimonio histórico-artístico de la Comunidad de Castilla-León.

            Se encuentra en un cruce de caminos entre las dos Castillas y cerca de Aragón. Era una ermita fronteriza, punto de encuentro entre los pueblos y culturas que cohabitaron, durante largo tiempo, en estos territorios.

            “El paraje donde San Baudelio se asienta es ya por si mismo una montaña mística para monje o morabito; es decir, un desierto que espera a un solitario o a una comunidad de estos. Ahora, ese paraje es un alcor estepario, aunque en la primavera y al comienzo del estío la ruda, la menta, el tomillo o el espliego, ofrecen algún barrunto sobre el paraíso que hay dentro. pero en otro tiempo, esta tierras en las que se combina el ocre con el rojo y el blanco de la caliza fue un bosque de encinas y de robles, un lugar apartadero de todos modos, una umbría con su regatillo de agua y una cueva, y esto es cuanto ha necesitado siempre un ermitaño o morabito, o un grupo de ellos”

Vista desde atras San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)
Vista desde atrás San Baudelio (Foto: Sofia Muñoz)

             Una gruta parece ser el origen de esta ermita. Una primitiva gruta escarbada en la roca de este agreste paisaje, junto a una fuente, habría servido de habitáculo a algún eremita, y más tarde para la organización de  un monasterio o cenobio que quedo adscrito a la advocación de San Baudelio, mártir galorromano del siglo IV, del que, al parecer, circularon reliquias por diversos lugares de la geografía hispano visigoda.

La primera noticia que se tiene data del 1136, año en el que el Concilio de Burgos decretó la asignación a la diócesis de Sigüenza de algunos lugares adscritos hasta entonces a la de Osma. Entre estos traspasos figuran la villa de Berlanga y el monasterio de San Baudelio.

            Durante largo tiempo apenas se tuvo noticias sobre San Baudelio, lo que hace suponer en su abandono.

Tras la desamortización de Mendizábal se cita a D. Pedro José de  Cea, dueño del solar y el edificio. Y en el siglo XIX, doce vecinos de Casillas, adquirieron los bienes.

            Años antes el conocido como farmacéutico de Almazán, Elías Romera, destaco el interés de las pinturas y la ermita, en el Boletín de la Real Academia de la Historia. Después se realizaron por Aníbal Álvarez y Gómez moreno, entre otros y se iniciaron los estudios históricos-artísticos sobre esta joya del mozárabe.

San Baudelio de Berlanga: Arquitectura.

    La ermita de San Baudelio está constituida por dos cuerpos rectangulares de distinto volumen fabricados en mampostería apoyada en sillares. Fue pensada mas como arquitectura interior, siendo la imagen externa de la ermita de una notoria simplicidad. En sus pequeños y escuetos muros solo se abren dos puertas y dos pequeñas ventanas. Su planta, la correspondiente a sus dos cubos, central y ábside, es la del mismo solar rocoso sobre el que se erigió la iglesia Tiene una superficie de unos 80 metros cuadrados aproximadamente. La nave principal es de 8,50 x 7,30 m y la capilla absidal tiene 4,10 x 3,60 m.

San Baudelio de Berlanga vista de lejos (Foto: Sofia Muñoz)
San Baudelio de Berlanga vista de lejos (Foto: Sofia Muñoz)

            Al fondo de la planta, bajo la columnata o mezquitilla, en el rincón del sur, se encuentra el acceso a la gruta o cueva excavada en la roca en la que habitó el primitivo eremita que fundó el lugar. Esta gruta tiene dos estancias o concavidades.

Gruta de San Baudelio de Berlanga
Gruta de San Baudelio de Berlanga

            La capilla central de la iglesia se encuentra en el ábside. Se accede a ella por una gran entrada en arco de herradura situada sobre los cinco escalones que salvan el desnivel respecto de la nave principal. Esta elevación facilita su visibilidad desde el coro o tribuna. La nave está cubierta con una bóveda de medio cañón. La ventana principal es abocinada y se remata con un pequeño arco de herradura. De bajo se sitúa la mesa del altar, cuyo larguero tiene una inscripción de época muy posterior.

            La puerta de entrada que da acceso directo a la nave principal, muestra arco de herradura, doblado tanto en la arquitectura como en las jambas. Esta apertura la describe Escolano Benito como “un arco ultra-semicircular sobre cuyas impostas salientes se inicia en los salmeres el desarrollo del medio punto. Las líneas de las dovelas son oblicuas e irregulares, desviándose del centro del semicírculo. La prolongación del arco de herradura por debajo del diámetro equivale a un tercio del radio”(2).

Arco de entrada de San Baudelio de Berlanga, (Foto: Sofia Muñoz)
Arco de entrada de San Baudelio de Berlanga, (Foto: Sofia Muñoz)

            Traspasada la puerta se accede a la nave principal, en cuyo centro se levanta una gruesa columna cilíndrica de la que arrancan ocho nervaduras, con forma de arco de herradura también, a modo de ramas de palmera, que soportan la bóveda esquifada. Este árbol antiguo, exótico y mítico, que formo parte de las iconografías de las religiones del momento, fue utilizado por los “beatos”, como modelo de planta robusta y protectora. El maestro de tan original idea buscó en ella la firmeza necesaria para asegurar la estructura abovedada del techo, pero también pudo ser por el carácter simbólico que tenia la palmera para expresar el cruce de culturas y sensibilidades que tenía lugar a fines del siglo XI.

Interior de San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)
Interior de San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)

            En la parte superior de la columna, entre los arcos, se encuentra una pequeña linterna cilíndrica cubierta por cupulilla de seis nervios cruzados, dos a dos, parecidas a las bóvedas musulmanas de la Mezquita de Córdoba Hay autores que creen que este diminuto espacio era un relicario, cámara o recinto para la custodia de textos u objetos sagrados.

Palmera de San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)
Palmera de San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)

            La zona posterior de la crujía principal, hacia poniente, muestra un conjunto de pequeñas columnas con arcos de herradura formando cinco naves abovedadas, de una altura no superior al 1,85 m, a modo de mezquitilla, sobre la que se sitúa el coro, al que se puede acceder o una escalera adosada al muro, y también desde el exterior por una pequeña puerta que se abre en la fachada de poniente.

Interior de San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)
Interior de San Baudelio de Berlanga (Foto: Sofia Muñoz)

            Arriba, sobre la zona de pequeñas arquerías abovedadas, se encuentra el coro. De él sale una avanzadilla hacia el pilar central, donde se haya la pequeña tribuna. El espacio de esta capilla es de 1,10 m de lado y se cubre con una bóveda de medio cañón.

            Como en la arquitectura cluniacense, la iglesia dispondría de un acceso independiente para fieles a un espacio desde el que poder contemplar los oficios de los propios monjes o tener su propio culto.

            La iglesia de San Baudelio aparece implantada en territorio cristiano, es decir, fuera del ámbito estricto en que vivieron y se formaron los mozárabes. Por eso, a veces, se ha definido a su estilo como “arquitectura fronteriza” o de “repoblación”.

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