Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga

Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga

Antonio Gisbert    Alcoy, 1834 – París, 1902

Pintura del Siglo XIX, Pintura Historicista

Óleo sobre lienzo, 390 x 601 cm

Museo del Prado

1888

Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga  de Antonio Gisbert (1888) (Museo del Prado)
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga de Antonio Gisbert (1888) (Museo del Prado)

A principios de 1886 el gabinete liberal de Práxedes Mateo Sagasta, durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, encargó, a Antonio Gisbert, el cuadro que se convirtió en “un elemento simbólico del proceso de la construcción de la nación española, de un modo independiente y opuesto a la vertiente más conservadora, abordada por la derecha a través de sus ideólogos, el más destacado de los cuales fue Marcelino Menéndez Pelayo”, según explica Javier Barón en su libro Una Pintura para una Nación. Sagasta quería que sirviera de símbolo de lucha por la libertad.

En el Fusilamiento de Torrijos se producía la unión del pueblo con la burguesía revolucionaria, que había sido la base del triunfo del Sexenio. El gobierno liberal de Sagasta recordaba con esta obra los valores que habían hecho posible la derrota final del absolutismo y la construcción de una nación regida por la voluntad popular a través de las Cortes.

Gisbert realizó la pintura en su estudio de la calle de la Bruyère de París a los cincuenta y tres años, ya en plena madurez de su carrera.

La obra fue adquirida en 1888 con destino al Museo Nacional de Pintura y Escultura. El plazo de ejecución para la realización de la obra fue de tres años, pero Gisbert se adelantó al plazo, y en mayo de 1888 la obra está terminada y enmarcada.

Se presentó primero, al público, de forma aislada en el pabellón Central del Retiro, el actual palacio de Velázquez, con gran éxito de público. Una anécdota de este trabajo fue que la enmarcación corrió a cargo del propio Gisbert, anticipando él su dinero. No hay constancia de que llegara a cobrar el marco.

Una vez adquirida la obra el 28 de julio de 1888, por una Real Orden, fue enviada y, posteriormente inventariada, al Museo del Prado.

UN POCO DE HISTORIA:

Trienio Liberal: (1820-1823)

Tras seis años de absolutismo, después de ser proclamada la Constitución de 1812, se produce lo que se ha llamado el Trienio Liberal, que no fue otra cosa que llevar a cabo las ideas y medidas constitucionalistas, que se habían intentado adoptar en el periodo de 1810 a 1814 y que, en esos momentos habían fracasados.

Hubo muchos pronunciamientos, todos fracasados y aplastados, pero hubo uno que triunfo. Fue el del Rafael del Riego que promulgo la Constitución en Cabezas de San Juan, en Sevilla, el 1 de enero de 1820.

Rafael del Riego y Núñez, nacido en Asturias en 1785, fue un militar miembro de los Guardias de Corps, de Carlos IV, que había luchado contra los franceses en la Guerra de la Independencia entre 1808 y 1814, y que estuvo prisionero en Francia, donde recibió la influencia ideológica del liberalismo revolucionario.

En 1819 fue destinado como comandante del ejército, que estaba acantonado en Andalucía, con la idea de partir hacia América y restablecer el dominio colonial que se había perdido con la Rebelión de los Criollos.

Rafael del Riego participó en las conspiraciones liberales contra el régimen absolutista de Fernando VII. En 1820 se pronunció públicamente en Cabezas de San Juan a favor de la Constitución de Cádiz, en 1812, y que el Rey había abolido nada más regresar.

El 6 de marzo de 1820, Fernando VII acepta la Constitución y, dos días más tarde, se creará una Junta Provisional que coexistirá durante cuatro meses con el Gobierno Provisional, conocido como “el de los presidiarios” ya que la mayoría de sus miembros habían sido presos políticos en el periodo anterior.

Fernando VII con el hábito de la Orden del Toisón de Oro de Vicente Lopez Portaña ( Embajada de España ante la Santa Sede)
Fernando VII con el hábito de la Orden del Toisón de Oro de Vicente Lopez Portaña (Embajada de España ante la Santa Sede)

La nueva etapa comienza con la disolución de la Junta Provisional y una convocatoria en las Cortes para elegir diputados. La apertura de las Cortes, y el juramento de Fernando VII a la Constitución, se celebró el 9 de Julio de 1820. Sin embargo, la composición de estas Cortes, de carácter moderado, hará que las medidas y reformas liberales, que fueron interrumpidas en 1814, cuesten llevarse a cabo.

La Cámara se divide en absolutistas descontentos y liberales, estos divididos en dos bandos: moderados y exaltados. Los moderados frenaban aquellas reformas de índole más democrática para limitar el alcance de la revolución. El primero en ser destituido será Rafael del Riego, a través de la decisión, del marqués de las Amarillas ministro de Guerra, de disolver el ejército de la Isla. Los intentos por parte de Rafael del Riego, de hablar con el rey, no fructificaron, y fue acusado de instigar una sublevación republicana en 1820. Entre agosto y septiembre se promueve una serie de medidas que recortan las libertades que anhelaban los liberales

El 1 de marzo de 1821 en la apertura de la segunda legislatura, tiene lugar el famoso “Discurso de la Coletilla”.

El Discurso de la Coletilla: Se le conoce así, al discurso que leyó Fernando VII en la apertura de la Cortes en su Segunda Legislatura, en el que añadió opiniones propias al texto literal, propuesto por el Ministerio, y con los que criticaba a los componentes del Gobierno que, tras ser cesado, dio paso a uno nuevo en esta legislatura de 1821. Se tramitó, de nuevo, la Libertad de Prensa, que juzgó a los diputados que abusaron de la misma.

En la semana del 6 al 7 de Julio de 1822, se reproduce una intentona de golpe de Estado por parte de Fernando VII. Este intento da el poder a los liberales más exaltados que, por temor a echar por tierra todo el sistema, no actúa en su conveniencia.

Mientras, en Europa, reina la preocupación por los acontecimientos en España. En el Congreso de Verona las potencias de la Santa Alianza deciden acabar con el sistema constitucional español, vigente desde 1820. Luis XVIII de Francia anuncia, el 28 de enero de 1823, la creación de un poderos ejército conocido como “Los Cien Mil Hijos de San Luis”, al mando del duque de Angulema que invadirá la Península.

El 11 de junio de 1823 es declarado demente Fernando VII y obligado a ir a las Cortes de Cádiz, donde será retenido. En septiembre las Cortes dejan libre al rey y dará comienzo una nueva etapa absolutista, entre 1823 y 1833, periodo conocido como “La Década Ominosa”. De esta década procede la carta que José María Torrijos escribió poco antes de ser fusilado en una playa malagueña el 11 de diciembre de 1831.

 

José María de Torrijos y Uriarte 

José María Torrijos por Ángel Saavedra
José María Torrijos por Ángel Saavedra
José María Torrijos
José María Torrijos

Nacido en Madrid, en 1791, fue un general liberal que protagonizo el último intento de derrocar al régimen absolutista, de Fernando VII, en 1831.

José María de Torrijos ingresó en el ejército por tradición familiar. En 1808 se unió a los amotinados en Madrid mientras estudiaba ingeniaría militar en la academia de Alcalá de Henares. Fue el inicio de la Guerra de Independencia.

Luchó al lado de Pedro Velarde en el Parque de Artillería, donde fue apresado. Logro escapar antes de ser fusilado y participó en varias campañas militares, como las de Soria, Valencia y Murcia.

En Vic fue ascendido a teniente coronel gracias a sus méritos militares, pero en la defensa de Tortosa, de nuevo, fue apresado. Y de nuevo, se escapó cuando lo llevaban a Francia.

Fue nombrado instructor militar, pese a su juventud, siendo destinado a Cádiz. Participó en alguna campaña más como las de Vitoria y Alba de Tormes, y le otorgaron el grado de Brigadier y el título de Caballero de la Orden de San Fernando.

Fue nombrado jefe del Estado Mayor y Ministro de Guerra en 1823. Tras el triunfo absolutista se refugió en Inglaterra. En Londres recibió una pensión del gobierno británico por su participación en la Guerra de la Independencia y estableció contactos con otros exiliados liberales, entre ellos Espoz y Mina. De ese grupo de exiliados surgió, la Junta Directiva del Alzamiento Nacional, cuyo objetivo era la coordinación de una sublevación contra Fernando VII. En septiembre de 1830, con la ayuda del militar inglés Robert Boyd, José María de Torrijos se embarcó rumbo a Gibraltar, donde, siguiendo instrucciones de la Junta, realizó un par de tentativas de penetración en territorio español (en octubre de 1830 en Algeciras y en enero de 1831 en La Línea de la Concepción), que fracasaron por la falta de apoyo de las tropas acuarteladas en la zona.

Fue precisamente ese apoyo el que le ofreció el general Salvador González Moreno, gobernador de Málaga, a quien Torrijos había conocido en Valencia durante la Guerra de la Independencia. Sin embargo, se trataba de una trampa. El 30 de noviembre de 1831 salió de Gibraltar al mando de unos sesenta hombres, pero en Alahurín de la Torre (Málaga), Torrijos fue apresado por las tropas gubernamentales comandadas por González Moreno. Junto a sus hombres, fue fusilado en Málaga el 11 de diciembre.

Personajes:

Juan López Pinto

Juan Lopez Pinto. Imprenta de la compañía Tipográfica, en Observatorio pintoresco
Juan Lopez Pinto. Imprenta de la compañía Tipográfica, en Observatorio pintoresco
Juan Lopez de - Pinto
Juan López  Pinto

Nació en Cartagena en 1788. Teniente coronel de Artillería y amigo de la infancia de Torrijos. Se tuvo que exiliar a Francia, Bélgica e Inglaterra. Estando en Gibraltar fue llamado por Torrijos, y allí se les unió. López Pinto había conseguido sobrevivir en esos piases gracias a las clases de dibujo y pintura que impartió, ya que fue profesor de esta disciplina en la Academia de Artillería.

Se conserva una de carta de él que decía entre otras cosas “si la suerte coronase nuestros esfuerzos tendremos la dicha de haber contribuido con cuantos sacrificios han estado en nuestro alcance al triunfo de la libertad, y si la fatalidad quisiera lo contrario, moriremos con honra y la posteridad nos hará justicia”.

 

Robert Boyd

Robert Boyd
Robert Boyd

Nació en Londonderry, en Irlanda del Norte, en 1805. Amigo y benefactor de Torrijos en su tiempo de exilio en Inglaterra. Aun siendo británico no le pudieron proteger de la muerte, a pesar de las gestiones que realizó el cónsul ingles en Málaga. Algunos críticos, al ver su figura romántica, lo compararon con Lord Byron, pues como el escritor también había combatido en Grecia. Boyd fue un admirador de Torrijos al que considero un héroe de la guerra de la Independencia que había luchado contra Napoleón, y se apuntó a la causa liberal que defendía Torrijos con solo 26 años. Dejó atrás una vida “limpia, clara, sin mácula”, según le confesó a su hermano en su última carta La figura de Boyd dio carácter internacional al suceso,

 

Francisco de Borja Pardio

Francisco de Borja y Pardio
Francisco de Borja y Pardio

Combatiente en la Guerra de la Independencia. Como Torrijos también fue apresado por los franceses y también consiguió huir antes de ser fusilado. Durante el Trienio Liberal fue Comisario de Guerra. Se exilio a Gibraltar en 1823.

 

 

Manuel Flores Calderón

Manuel Flores Calderón
Manuel Flores Calderón

Nació en peñaranda de Duero, (Burgos) en 1775. Presidente de las Cortes durante el trienio liberal. También se tuvo que exiliar a Londres y fue autor junto con Torrijos en 1830 del Manifiesto a la Nación. Flores Calderón era la máxima autoridad civil, mientras que Torrijos era la militar, en la junta ejecutiva, para el alzamiento de España a favor de la causa de la libertad, según el documento que firmaron y que iba dirigido a distintas ciudades para promover el pronunciamiento.

Flores fue el bisabuelo de Manuel Bartolomé Cossío a quien Manuel admiraba mucho. Flores Calderón era un hombre de gran temple. Según Salustiano de Olózaga amigo de Flores Calderón este era un “barón dignísimo y en todos los sentidos respetables, no menos por la elevación de su talento, que por la variedad de la instrucción que poseía y por la bondad y amenidad de su trato, que tan grato contraste formaba con la austeridad de sus costumbres públicas y privadas y con la energía de su carácter verdaderamente espartano”.

En la víspera de su fusilamiento una carta de Fray Antonio Martin Moyano confesor de flores Calderón dirigida a sus hijos en la que elogiaba “su semblante aplacible en aquella noche, su tranquilidad y bello modo. Nada de lamentarse de su suerte, ninguna queja contra persona alguna; nada de enemigos, los que decía no había conocido”

 

Francisco Fernández Golfín

Francisco Fernández Golfín
Francisco Fernández Golfín

 Es otro personaje sobresaliente de esta obra, pues además de estar junto a Torrijos es el de mayor edad con diferencia. Nació en 1767, en Almendralejo (Badajoz), hijo del IV Marques de la Encomienda. Había ingresado muy joven en el ejército siendo ya coronel de Infantería en la guerra de la Independencia y ministro interino, en 1823, de la Guerra en Cádiz, cuando el gobierno estaba refugiado allí. Desde su exilio como miembro de la junta de Lisboa fue uno de los que ofreció, en 1831 a Don Pedro, Emperador de Brasil, el trono español. Golfín fue diputado en las Cortes de Cádiz.

Helos allí: Junto a la mar bravía cadáveres están, ay¡, los que fueron honra del libre, y con su muerte dieron almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad enchia sus nobles pechos que jamás temieron y las costas de Málaga los vieron cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles llorad; mas vuestro llanto lagrimas de dolor y sangre sean, sangre que ahogue a siervos y a opresores,

Y a los viles tiranos, con espanto, siempre delante amenazando vean alzarse sus espectros vengadores.

(Soneto compuesto por José de Espronceda dedicado a Torrijos

y a sus compañeros fusilados)

Análisis del cuadro:

Antonio Gisbert, en esta obra, lo que nos cuenta es una tragedia. Es el punto y final de una aventura, capitaneada por Torrijos, de un grupo de hombres que ansiaban la libertad, que el absolutismo de Fernando VII les impedía.

Es el momento en el que Torrijos y sus hombres, van a ser fusilados, tras su captura en Alahurín de la Torre, en las playas malagueñas. La escena representada transcurre en la playa de San Andrés de Málaga, que se identifica por las vistas de la iglesia de la Virgen del Carmen, que aparece al fondo.

Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga  de Antonio Gisbert (1888) (Museo del Prado)
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga de Antonio Gisbert (1888) (Museo del Prado)

La historia nos indica que fueron sesenta hombres los ajusticiados, pero Antonio Gisbert debió de pensar que reflejar a todos, en la composición, está quedaría muy abigarrada, y optó por representar a unos pocos, entre ellos, aparte de Torrijos, a los principales cabecillas o personas de cierta relevancia.

Cinco de ellos ya han sido ejecutados y dieciséis esperan su momento final. Se enfrentan a la muerte de distinta manera. Los rostros y actitudes que reflejan los personajes son muy variados, pero tienen en común la resignación, y un punto de tristeza. Algunos, aún, conservan su rasgo de valentía, y otros, de desafío.

Detalles de las miradas
Detalles de las miradas

En su libro “Una Pintura para una Nación”, Javier Barón subraya un escrito que José de Siles había dedicado a esta obra: “Gisbert ha procedido en su cuadro de historia como Shakespeare (sic.) en sus tragedias. Bajo la envoltura de una acción conocida, circunstanciada, se desarrolla un estado de ánimo que trae muy de cerca á toda la humanidad. El Fusilamiento de Torrijos recuerda un trance fatal de varios héroes; pero especialmente se hace comprensible, inspirando universal emoción, por lo mucho que de hombres tienen aquellos heroicos personajes”.

El Museo del Prado adquirió un boceto de este cuadro, a sus descendientes, realizado a carboncillo, lápiz y clarión, sobre papel, donde podemos observar la idea primitiva del cuadro, con el distinto resultado final.

Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga  de Antonio Gisbert (1888) (Museo del Prado) Carboncillo, lápiz y clarión sobre papel
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga de Antonio Gisbert (1888) (Museo del Prado) Carboncillo, lápiz y clarión sobre papel

Del boceto, a la representación final, desaparecen varios personajes y otros cambian de posición sus manos o actitudes. Gisbert sabía que, por sus entrevistas con personas que estuvieron allí, los fusilados murieron de rodillas y con una venda en los ojos. Sin embargo, del boceto desaparecen dos de los personajes arrodillados. Y con ellos esa actitud que tenían de gritar vivas a la libertad que, como también supo Gisbert, casi todos los fusilados proclamaron en sus últimas palabras.

También desaparece el fraile que, arrodillado, intenta leer su libro de oraciones, y lo sustituye por otro fraile que, ya de pie y de espaldas al espectador, intenta reconfortar a los condenados.

Tanto en el boceto, como en el cuadro final, aparece Torrijos cogiendo de la mano a Flores Calderón y a Fernández Golfín, al que están vendando los ojos.

“No hacen falta los ojos en la cara del vendado para expresar la audacia con que se levanta su espíritu libre sobre las pequeñeces de la tiranía, ni para expresar la arrogancia con que el representante de las libertades populares desdeña a los que no podrán aprisionar la idea por la que va a verter su generosa sangre”.

(Francisco Alcántara Jurado)

Los cadáveres, en primer plano, en el boceto, están colocados de distinta manera y son tres. Sin embargo, en el cuadro se observan cuatro cadáveres, algunos saliéndose del plano, y un quinto al que solo se le ve la mano y, un poco más separado, su sombrero de copa. Esta escena, la de los fusilados, es la de mayor dramatismo de la obra.

Detalle de los cadáveres del cuadro Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga
Detalle de los cadáveres del cuadro Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga

Javier Barón hace un estudio comparativo, muy acertado, de dos de las imágenes de esta parte del cuadro: “Entre los otros cadáveres, destaca por su posición el que yace con el brazo estirado…. Gisbert pudo inspirarse en el Soldado muerto, lienzo entonces denominado Rolando u Orlando muerto… pintura atribuida a Velázquez, aunque autores como Cruzada Villaamil lo consideraban de dudosa originalidad, y hoy se tiene como obra de la escuela napolitana…”

La otra imagen que relaciona Barón es la siguiente: “El sombrero de copa se relaciona, como señaló Pardo Canalís, con el que aparece en la ejecución del    Mariscal Ney el 7 de diciembre de 1815, igualmente por fusilamiento…”.

Detalle del Sombrero de Copa
Detalle del Sombrero de Copa
 La ejecución del Mariscal Ney de Jean Leon Gerome (Sheffield Museums Sheffield , Graves Gallery)
La ejecución del Mariscal Ney de Jean Leon Gerome (Sheffield Museums Sheffield , Graves Gallery)

Torrijos, y todos sus compañeros, aparecen atados de manos y, como dije antes, con distinto semblante, aunque el más repetido era el de la resignación.

Es sin lugar a dudas la obra maestra de Antonio Gisbert, y constituye uno de los mayores manifiestos políticos, que se han dado en la historia de la pintura española, en defensa de la libertad del hombre, aplastada por el autoritarismo.

Otra obra suya, también  pintura histórica, es Los Comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo, siendo esta obra un acercamiento a las posiciones liberales de Gisbert. Esta obra fue galardonada con la medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1860.

Ejecución de los comuneros de Castilla, de Antonio Gisbert (1860, Palacio de las Cortes)
Ejecución de los comuneros de Castilla, de Antonio Gisbert (1860, Palacio de las Cortes)

Esta pintura es considerada como un claro precedente del Fusilamiento de Torrijos, pues este suceso de 1521 contra el poder Imperial, estaba anticipando el levantamiento contra Fernando VII, en defensa de los mismos valores y con el mismo, y trágico, final, la ejecución de los participantes en el alzamiento.

Ambas obras contienen ciertas similitudes en actitudes, intervinientes y posiciones.

En el centro de la Plaza de la Merced, en Málaga, se puede encontrar el monumento civil urbano más importante del siglo XIX, que fue diseñado por el arquitecto municipal Rafael Mitjana en honor al General Torrijos.

Obelisco de la Plaza de la Merced en Malaga
Obelisco de la Plaza de la Merced en Málaga

      Aunque en principio se pensó ubicarlo en la misma zona donde fueron ajusticiados, finalmente se eligió la Plaza de Riego, antigua denominación de esta plaza.

       La base o pedestal el monumento se utilizó de cripta, donde descansan los restos de estos defensores de la libertad. Está formado por dos cuerpos, el primero de ellos con dedicatorias, y el segundo con los nombres de los fallecidos. Finaliza el monumento con un obelisco decorado con coronas de bronce en forma de laurel y otra en el vértice de la pirámide.

       Para su construcción se recurrió a donaciones populares y rifas. Una curiosidad del Monumento a Torrijos es que el bloque superior de piedra se encuentra ligeramente desplazado por el terremoto que padeció Málaga en 1884. En su restauración no se ha subsanado este pequeño desperfecto al considerarse parte de la historia de la ciudad.

Curiosidades:

El Equipo Crónica realizo en 1974 una versión del Fusilamiento de Torrijos

Torrijos y 52 mas 1974 del Equipo Crónica (Universidad de Valencia, Colección, Martinez Guerricabeita)
Torrijos y 52 mas 1974 del Equipo Crónica (Universidad de Valencia, Colección, Martinez Guerricabeita)

En la Biblioteca Virtual de Málaga se conserva una Postal del Fusilamiento de Torrijos

http://bibliotecavirtual.malaga.es/mictemboury/es/consulta/resultados_ocr.cmd?buscar_cabecera=Buscar&id=192553&tipoResultados=BIB&posicion=5&forma=ficha

 

En la postal aparece el siguiente texto: M. Moderno de la Biblioteca Virtual de Malaga
En la postal aparece el siguiente texto: M. Moderno de la Biblioteca Virtual de Malaga

 También se conserva en el Museo del Prado una replica reducida del Fusilamiento de Torrijos

Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga , replica reducida de Antonio Gisbert (1888 o posterior) (Museo del Prado)
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga , replica reducida de Antonio Gisbert (1888 o posterior) (Museo del Prado)

El pintor malagueño Leonardo Fernández realiza una versión del Fusilamiento de Torrijos  con modelos reales de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, según el periódico La Opinión de Málaga  https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2019/01/03/torrijos-hombres-lujo-detalles/1058156.html

 

Leonardo Fernández con reinterpretación del Fusilamiento de Torrijos (Foto: La Opinión de Málaga)
Leonardo Fernández con reinterpretación del Fusilamiento de Torrijos (Foto: La Opinión de Málaga)

En el Prado Efimero hay una postal del Fusilamiento de Torrijos

Postal del Museo Nacional de Arte Moderno.  abierto por el ejemplar del Fusilameinto de Torrijos, Fototipia de Hauser y Menet. Madrid, Museo Nacional del Prado
Postal del Museo Nacional de Arte Moderno. abierto por el ejemplar del Fusilameinto de Torrijos, Fototipia de Hauser y Menet. Madrid, Museo Nacional del Prado

 

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