Valentín Carderera: Patrimonialista, Coleccionista y Bibliófilo 3ªParte

 

 

Patio de la Montería, Reales Alcázares de Sevilla 1848 Lapiz y aguda de colores sobre papel de Valentin Carderera (Museo Lázaro Galdiano) Foto: Sofia Muñoz
Patio de la Montería, Reales Alcázares de Sevilla 1848 Lápiz y aguda de colores sobre papel de Valentin Carderera (Museo Lázaro Galdiano) Foto: Sofia Muñoz

4.- Conciencia patrimonial

            No nos cansaremos en llamar la atención del gobierno, como otras veces lo hemos hecho, para poner coto a estos actos del más refinado vandalismo. ¿No ha habido alguna real orden para exceptuar del anatema de demolición algunos monasterios celebres y brillantes monumentos del arte nacional? ¿No habría algún expediente para salvar algunas capillas, altares, sepulcros ricos de bellos mármoles y labrados con singular primor, y que los propietarios de ahora no los aprecian mas que como un montón de piedra para construir una pared?….

 

            ¡Así convertimos el oro en polvo! ¿Por qué la nación ha de renunciar a estas preciosidades que con el tiempo nos pueden atraer tesoros? ¿No vemos que todas estas obras son también trofeos y muy grandes testimonios del genio español?”

Valentín Carderera y Solano, <Sobre la demolición de los monumentos artísticos> Semanario Pintoresco Español 19 de julio de 1840, pp. 230-231

     

Basílica de San Vicente en Avila 1840 Lápiz grafito sobre agua de colores sobre papel (Museo Lázaro Galdiano) Foto: Sofia Muñoz
Basílica de San Vicente en Avila 1840 Lápiz grafito sobre agua de colores sobre papel (Museo Lázaro Galdiano) Foto: Sofia Muñoz

     Este texto, extraído de la exposición con la que la Biblioteca Nacional, comisionada por José María Lanzarote Guiral, ha querido rendir justo homenaje a Carderera, me sirve para exponer la idea que sobre el patrimonio histórico artístico tenía Valentín Carderera.

San Pedro Mártir de Calatayud (Museo LazaSan Pedro Mártir de Calatayud (Museo Lazro Galdiano) 1840 Lápiz y aguada de colores sobre papel  Foto; Sofia Muñozro Galdiano) 1840 Lápiz y aguada de colores sobre papel  Foto; Sofia Muñoz
San Pedro Mártir de Calatayud (Museo Lázaro Galdiano) 1840 Lápiz y aguada de colores sobre papel de Valentin Carderera Foto:Sofia Muñoz

     José María Lanzarote decía de Carderera: “La vida de Carderera está marcada por los esfuerzos dedicados a la salvaguarda del patrimonio histórico artístico español. Recorrió gran parte de la Península para dejar testimonio a través del dibujo y la acuarela de monumentos destacados, muchos de ellos en peligro de desaparición ante la fuerza de la modernización que impuso el nuevo orden liberal”.

    Su inquietud y preocupación por el Patrimonio Nacional, por su alarmante deterioro y por su irreparable pérdida le llevo a promover la creación de Museos Provinciales, principalmente, para la salvaguarda de este Patrimonio Histórico Artístico.

    Influye decisivamente en la creación del Museo de Bellas Artes de Huesca, asumiendo, posteriormente su instalación e incrementando sus fondos

    Fue miembro de la Junta directiva del Museo Nacional de la Trinidad en 1838, demostrando su talento en la clasificación, catalogación, restauración y colocación de los cuadros en el mismo, pese a las dificultades arquitectónicas del edificio.

    Como consecuencia de esta idea de conservación del patrimonio histórico artístico nació en él la pasión por el coleccionismo y la bibliofilia. Esto le llevo a ser un gran experto en la obra de Goya. Trató directamente con su hijo Javier y con su nieto Mariano, y llegó a coleccionar muchos de sus dibujos, algunos preparatorios para las series de grabados.

Pórtico de Santa Maria de las Victorias en Carrion de los Condes en Palencia (Museo Lázaro Galdiano) 1858 de Valentin Carderera
Pórtico de Santa María de las Victorias en Carrión de los Condes en Palencia (Museo Lázaro Galdiano) 1858 de Valentín Carderera  Foto: Sofía Muñoz

     En El Artista (1835 pp 253-255) escribió sobre el pintor de Fuendetodos en 1835, a los siete años de su fallecimiento. Se sirvió de unos apuntes que le prestó su hijo Javier. Según pone de manifiesto, conocía perfectamente la ubicación de su obra, pues al referirse a las pinturas murales las enumera —las del Pilar, San Antonio de la Florida (Madrid), la catedral de Valencia (sobre san Francisco de Borja), la de Toledo (sobre el Prendimiento)…— y añade: “y las de una casa de campo que posee su hijo, próxima al Manzanares”. Probablemente habría visitado la por entonces llamada Quinta del Sordo.

     Comenta también de modo bien sistematizado y siguiendo un orden cronológico las pinturas y géneros que cultivó.

     Con estas frases reproducía en El Artista la técnica pictórica de Goya en su etapa de madurez: “Pintaba las partes iluminadas con mucha masa de color, sin atormentarlo; reflexionaba y calculaba el efecto antes de ejecutarlo, y persuadido del toque que debía dar, lo hacía con tal desenvoltura y atrevimiento que daba un resultado admirable, aunque a los poco entendidos parezcan muchas de sus principales obras hechas con precipitación y negligencia. Tan celoso y amante era del gran efecto de un cuadro, que sus últimos toques de luz los ejecutaba regularmente de noche con luz artificial, curándose, a veces, muy poco de la mayor o menor corrección en el dibujo […]. Su gran manejo de la pintura al óleo es muy conocido; jamás descendía a minuciosidades acerca de sus telas, paleta ni pinceles; a estos, alguna vez sustituía la punta flexible del cuchillo de su paleta, y esta era tan sencilla que regularmente no usaba más que bermellón, ocre, blanco y negro.

    Es sorprendente la facilidad con que hacía los retratos; por lo regular los pintaba en una sola sesión y estos eran los más parecidos. Aún parece que respiran muchos de ellos, tal es la exactitud y verdad de sus formas y colorido, y tal la naturalidad de sus actitudes peculiares, que se les adivina su índole y carácter”.

Claustro del Monasterio de Oña Burgos 1836 Lápiz y aguada sobre papel BNE de Valentin Carderera  Foto: Sofia Muñoz
Claustro del Monasterio de Oña Burgos 1836 Lápiz y aguada sobre papel BNE de Valentin Carderera Foto: Sofia Muñoz

     Goya estuvo siempre presente en Carderera. En 1838 volvía a biografiarlo en el Semanario Pintoresco, esta vez situándolo, por los Caprichos, a la altura de Rembrandt.

     Lo abordará de nuevo dos veces más: en 1860 y en 1863, en la Gazette des Beaux-Arts. Esto significaba el reconocimiento de los estudiosos franceses a los trabajos y al proceso de investigación de Carderera sobre Goya y a la ayuda prestada a algunos de ellos. Charles Yriarte, experto en bellas artes, manifestaba que quien quisiera escribir algo sobre Goya debía “ir y llamar al despacho de don Valentín”.

     Valentín Carderera fue nombrado, a lo largo de su vida. Pintor honorario de Cámara de S.M.; académico de número de la Real Academia de San Fernando, siendo profesor de Teoría e Historia de las Bellas Artes; individuo número de la Real Academia de la Historia, Caballero de la Real Orden de Carlos III y de la Gran Cruz de Isabel la Católica. Y, en 1848, fue designado suplente del director del Museo Real, para suplir las ausencias y en las enfermedades al Director.

Pórtico de la iglesia del Monasterio de Santa Maria la Real de Burgos 1847  Lapiza y aguada de colores sobre papel (Museo Lázaro Galdiano) de Valentin Carderera Foto: Sofia Muñoz
Pórtico de la iglesia del Monasterio de Santa Maria la Real de Burgos 1847 Lapiza y aguada de colores sobre papel (Museo Lázaro Galdiano) de Valentin Carderera Foto: Sofia Muñoz

 

5.- Coleccionismo

     Valentín Carderera fue un inteligente y compulsivo coleccionista que llegó a reunir la mayor colección, jamás formada, de dibujos y grabados de Goya, mostrando siempre un gran interés por un género al que se prestaba a atención en España.

Dios la perdone: y era su madre de Francisco de Goya 1796-177  Pincel y aguada de tinta sobre papel verjurado BNE Foto: Sofia Muñoz
Dios la perdone: y era su madre de Francisco de Goya 1796-177 Pincel y aguada de tinta sobre papel verjurado BNE Foto: Sofia Muñoz

     En el artículo que publicó en la Gazette des Beaux Arts, en 1863, sobre los dibujos y grabados de Goya dijo: “Los grabados de los grandes artistas tienen el privilegio de poder difundir fácilmente el nombre de sus autores por las regiones más remotas; gozan de las ventajas de una reproducción múltiple y de un pequeño tamaño que permite introducirlas en cualquier lugar, instruyen a los ignorantes, dan fuerza a los débiles, ayudan a los talentos encerrados en oscuras regiones a germinar, y ofrecen, además, a los artistas un medio para establecer relaciones de amistad entre ellos;……….Goya había hecho algunas tiradas de sus Caprichos y de sus reproducciones de Velázquez, destinadas a artistas, a sus amigos y a sus amigas (y tenía muchos); ofrecía estas series encuadernadas, si no con gran lujo, al menos con cierta elegancia. Es a esos grabados, hay que reconocerlo, a los que el nombre de Goya debe el haber cruzado los Pirineos y el haber penetrado por primera vez en Inglaterra;”

Cabeza de muchacha 1620-1622  Lápiz sobre papel verjurado BNE Foto: Sofia Muñoz
Cabeza de muchacha 1620-1622 Lápiz sobre papel verjurado BNE Foto: Sofia Muñoz

     Su continua actividad de investigador histórico-artístico le lleva a registrar hasta los más recónditos lugares de la Península o a examinar museos, archivos y bibliotecas extranjeros, erigiéndose como uno de los más importantes coleccionistas de dibujos y grabados de su época. Heredero, además, de la colección ilustrada de Ceán Bermudez, llega a reunir más de 70.000 estampas, dibujos antiguos y modernos, adquiridos luego por el Estado y hoy depositados en la Biblioteca Nacional.

Cuatro santos que adoran a Cristo crucificado en el Sagrado Corazón Xilografia Coleccion Fernando Cardedera  Foto: Sofia Muñoz
Cuatro santos que adoran a Cristo crucificado en el Sagrado Corazón Xilografia Coleccion Fernando Carderera Foto: Sofia Muñoz

     Este cúmulo de obras le permitió elaborar, entre 1855 y 1864, su Iconografía española, pareja de volúmenes donde plasma, al dibujo, una numerosa e inédita serie de retratos de reyes, militares y personajes relevantes desde la Edad Media hasta el Barroco, así como monumentos relacionados con ellos. Esta obra será muy elogiada por toda la prensa debido a su gran valor iconográfico, y algunas de sus laminas figuraran en la Exposición Universal de París de 1855, o en la de Londres de 1862.

     Llegó a atesorar cerca de cuatrocientos retratos al óleo y un gran número de miniaturas. Su colección contaba con nombres como Sánchez Coello, Martínez del Mazo, Carreño, Bartolomé González, Maíno, Tiepolo, Mengs, Goya… Muchos de los retratos eran originales; otros, copias de los auténticos. Para elaborarlo se sirvió del Catálogo de los cuadros del Museo del Prado de su buen amigo Pedro de Madrazo. Todos los retratos de su colección van comentados, incluyendo algunos de los suyos: dos de Teresa Orsini, el de Francisca Beaufort (duquesa de Osuna) y dos de la regente María Cristina.

El doctor Fausto 1652 Aguafuerte punta seca y buril  Rembrandt Harmenszoon van Rijn BNE Foto: Sofia Muñoz
El doctor Fausto 1652 Aguafuerte punta seca y buril Rembrandt Harmenszoon van Rijn BNE Foto: Sofia Muñoz
El entierro de Cristo 1465-1470 Grabado a buril de Andrea Mantegna Foto: Sofia Muñoz
El entierro de Cristo 1465-1470 Grabado a buril de Andrea Mantegna BNE Foto: Sofia Muñoz
Alberto Durero Adán y Eva Grabado a Buril BNE Foto :Sofia Muñoz
Alberto Durero Adán y Eva Grabado a Buril BNE Foto :Sofia Muñoz

     Donó al Museo del Prado una importante serie de aguadas y acuarelas sobre papel con retratos femeninos en su mayoría, como los de Isabel de Farnesio, Catalina de Rusia o Paulina Bonaparte, legando a su muerte, en disposición testamentaria, una amplia colección de estampas antiguas y modernas a la Academia de San Fernando.

6.- Bibliófilo

Malice dess Femmes  ou les fourberies feminines 1841 BNE Foto.Sofia Muñoz
Malice dess Femmes ou les fourberies feminines 1841  Paris BNE Foto.Sofia Muñoz

 

    Pedro de Madrazo escribió una semblanza de Carderera, como glotón de papel viejo y apasionado bibliófilo:

    “En la caza de libros era Carderera montero eminente; cuando Gayangos, Serafín Calderón, Eugenio Moreno López, Muñoz Romero y los demás aficionados madrugaban para encontrarse los primeros libros en la ranchería a que les brindaba el Diario de Avisos, ya Carderera se hallaba allí dominando el campo. Al entrar ellos por la puerta él estaba ya apoderado del botín reunido en pirámide en el suelo; y en cuclillas sobre el montón, con más resistencia en las corvas que si las tuviese de bien templado acero, con los anteojos calados y con la vista de n Argos para los mas imperceptibles movimientos de los que andaban a su alrededor, revolviendo  aquella congerie de libros grandes y pequeños, en pasta y en pergamino, encuadernados y sin encuadernar, con estampas y sin ellas, este quiero, este no quiero, con prontitud vertiginosa iba haciendo su apartadijo, dejando rara vez olvidado algo que pudiera halagar su incurable bibliofagia.

    Sucedía a veces que algún buscón de buen olfato, que se había acercado a la suculenta presa, despertaba los celos del tigre apoderado de ella alargando la mano hacia un libro de valor, entonces, con la rapidez del rayo, caía la zarpa de Carderera sobre el bocado que aquel pretendía hacer suyo, antes de que lo hubiese tocado, y el intruso, defraudado y corrido, se retiraba limpiándose el hocico”

     Con este perfil nos podemos imaginar su ingenio y habilidad a la hora de conseguir libros, estampas o dibujos de las más variadas procedencias, y sin restarle valor social y merito al coleccionismo.

     Por último, quiero resaltar,  por mi gran curiosidad hacia la gran pintora Sofonisba Anguissola, una obra de Valentín Carderera llamada Sofonisba Anguissola pintando el retrato del príncipe don Carlos ante Isabel de Valois (1842).

 

Sofonisba Anguissola pintando el retrato del príncipe don Carlos ante Isabel de Valois (1842).
Sofonisba Anguissola pintando el retrato del príncipe don Carlos ante Isabel de Valois (1842). Foto: Sofia Muñoz
Sofonisba Anguissola pintando el retrato del príncipe don Carlos ante Isabel de Valois (1842). Boceto Museo del Prado
Sofonisba Anguissola pintando el retrato del príncipe don Carlos ante Isabel de Valois (1842). Boceto Museo del Prado
Interior del Palacio de los condes de Guara en Zaragoza de Valentin Carderera Lápiz y aguada de colores sobre papel 1832 (Museo Lázaro Galdiano) Foto: Sofia Muñoz
Interior del Palacio de los condes de Guara en Zaragoza de Valentin Carderera Lapiz y aguada de colores sobre papel 1832 (Museo Lázaro Galdiano) Foto: Sofia Muñoz

 

     En la exposición que le dedica la Biblioteca Nacional a Valentín Carderera, aparece el cuadro que a mí me llamó la atención. El comisario de la exposición, José María Lanzarote Guiral explica la realización de esta obra diciendo: “Esta acuarela destaca tanto por lo inusual del tema como por la calidad de la composición. Sofonisba Anguissola aparece ante el caballete mientras realiza un retrato del príncipe Carlos, hijo de Felipe II y María Manuela de Portugal, ante la mirada de Isabel de Valois, tercera esposa del rey. La escena queda enmarcada por un cortinaje y al fondo destaca una gran portada de yesería…directamente tomada de la que existía en la casa de los condes de Guara en Zaragoza. El ambiente de la Corte se recrea con la presencia de un perro o de un enano, ejemplo de las gentes de placer, tan habituales en los retratos de la Corte de los Austrias…..

     Siempre atento a la fidelidad iconográfica, Carderera se inspiro para las efigies de los personajes en retratos de la época. Así, la figura de Isabel de Valois está directamente tomada del  que pinto la propia Sofonisba….. En el caso del príncipe, la inspiración parece doble: el retrato de Sánchez Coello, para la posición de la figura y brazos……..y el retrato perdido de Sofonisba para la indumentaria y las joyas…”

Principe Don Carlos vestido de blanco (Sanchez Coellos segun Sofonisba Anguissola) 1568 Colección Particular
Príncipe Don Carlos vestido de blanco (Sanchez Coello según Sofonisba Anguissola) 1568 Colección Particular
Principe Don Carlos vestido de blanco (Sanchez Coellos segun Sofonisba Anguissola) 1568 Colección Particular
Principe Don Carlos vestido de blanco (Sanchez Coello segun Sofonisba Anguissola) 1568 Colección Particular

     Valentín Carderera tuvo una actividad como investigador, coleccionista y bibliófilo superior a su faceta como artista, convirtiéndole en todo un personaje de la cultura española de su tiempo.

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