Cuatro figuras en un escalón (Murillo)

Cuatro figuras en un escalón.

Escuela Sevillana. Barroco

Kimbell Art Museum, Fort Worth

Óleo sobre lienzo 109,9 x 143,5 cm

Bartolomé Esteban Murillo (Hacia 1655-1660)

 

Cuatro figuras en un escalón
Cuatro figuras en un escalón de Murillo (Fort Worth Kimbell Art Museum Texas) Foto: Sofia Muñoz

 Nos encontramos ante una obra de temática profana de Murilllo.

       Murillo suprime cualquier referencia especial, prescinde de un escenario interior, solo nos insinúa un petril en el borde inferior.

      En la composición del cuadro encontramos un joven sonriendo. Al lado del joven, está una joven que retuerce su cara en un guiño, mientras levanta su toca bajo su cabeza. Este gesto puede aludir a la fidelidad conyugal desde tiempos clásicos, pero en este contexto podría aludir a la soltería.

Detalle del joven sonriendo (Fort Worth Kimbell Art Museum, Texas) Foto Sofia: Muñoz
Detalle del joven sonriendo (Fort Worth Kimbell Art Museum, Texas) Foto Sofia: Muñoz
Detalle de la joven retorciendo su cara en un guiño (Fort Worth Kimbell Art Museum, Texas) Foto Sofia: Muñoz
Detalle de la joven retorciendo su cara en un guiño (Fort Worth Kimbell Art Museum, Texas) Foto Sofía: Muñóz

      Aparece también una mujer mayor que, con sus manos, está protegiendo la cabeza de un niño que, tumbado boca abajo en un escalón,  tiene los pantalones rotos. Se ha propuesto que la mujer que lleva gafas de estilo “Quevedo” podría estar basada en la novela picaresca del Siglo de Oro español, concretamente en la figura de la Celestina, que es la vieja alcahueta de la historia de Calixto y Melibea, porque lleva unas gafas Quevedescas y un pañuelo en la cabeza.

Detalle del niño con el pantalón roto y la mujer mayor con gafas  (Fort Worth Kimbell Art Museum, ,Texas ) Foto: Sofia Muñoz
Detalle del niño con el pantalón roto y la mujer mayor con gafas (Fort Worth Kimbell Art Museum, ,Texas ) Foto: Sofia Muñoz

      Los ropajes de los personajes, a excepción del niño que presenta un pantalón roto, evidencian una posición social más elevada.

     Este cuadro de Murillo poco se asemeja a esos cuadros de niños pobres tan apreciados en el Siglo XVIII, sin embargo, resulta más cercano al naturalismo de las primeras décadas del Siglo XVII que se asemejan, en el Velázquez joven, su mas claro precedente dentro de la escuela Sevillana.

     Murillo, al realizar este cuadro pudo buscar en su entorno a la hora de encontrar los tipos de modelos para sus lienzos y, opto por reutilizar modelos que ya había pintado, como es evidente, ya que algunos modelos vuelven a aparecer en otras obras, como el muchacho que esta sonriendo con sombrero, posiblemente El joven Gallero

 

El joven Gallero de Murillo (Colección Abello)
El joven Gallero de Murillo (Colección Abello)

    El gesto de la mujer joven también aparece en el lienzo Muchacha levantándose la toca conservando en una colección privada inglesa.

Muchacha levantándose la toca de Murillo ( colección privada inglesa)
Muchacha levantándose la toca de Murillo ( colección privada inglesa)

      El único del que se tiene constancia con toda claridad se encuentra en un grabado: La Aparición de los ángeles a las santas mujeres del pintor Lucas Emil Vorstman, estampa realizada sobre un original de Rubens.

Aparición de los ángeles a las santas mujeres del pintor Lucas Emil Vorstman
Aparición de los ángeles a las santas mujeres del pintor Lucas Emil Vorstman

       El significado de esta excepcional pintura ha generado muchas hipótesis algunas muy polémicas. La teoría mas aceptada es que se trataría de una representación de una familia, o de un grupo de personas que están en el zaguán de su casa, mientras las tres figuras observan curiosas lo que está sucediendo en la calle. Otras teorías dicen que este cuadro podría relacionarse con la práctica de la prostitución y, que la escena transcurriría en  un burdel, siendo la joven que está sonriendo una prostituta. El joven sería el rufián de la chica, el niño seria aprendiz de la mala vida, la mujer mayor seria la propietaria del burdel

      No todos los autores son de la misma opinión. Angulo y Valdivieso dice que se trata de una escena popular sevillana que no tiene más interpretaciones.

      Valdivieso dice de esta pintura: ¨Con respecto a las opiniones que involucran a Murillo con clientes de vida disoluta que se sentirían halagados por el contenido erótico de pinturas como las que hemos comentado, ya hemos señalado que nos parece impensable admitir que un artista fielmente vinculado a la estricta moral católica imperante en Sevilla, sumamente restrictiva a la hora de aceptar representaciones pictóricas de contenido pecaminoso, pudiera haber realizado esta obra¨

      La incisiva mirada del joven, la joven y la anciana de enormes gafas, es un recurso habitual en el barroco, invitan descaradamente al espectador a participar en el cuadro. Convencen al espectador a formar parte del propio cuadro.

Curiosidades:

     En 1984 se restauró la pintura Cuatro figuras en un escalón y se detectaron dos restauración muy significativas que habían alterado la pintura:

1.-  Se había repintado encima del roto del pantalón del niño para ocultar la parte desnuda del niño.

2.- La composición se había extendido con una tira de tela, de aproximadamente cuatro pulgadas (10 cm), a lo largo del lado izquierdo. Esta adición hizo que la composición pareciera más simétrica al completar la figura del joven.

     Estas restauraciones han provocado la controversia  sobre el significado y la interpretación en torno al cuadro

     Esta obra ha sido traída, desde Texas a España, con motivo del IV Centenario de Murillo y ha sido convertida en la imagen principal para promocionar esta exposición. La obra Cuatro figuras en un escalón ha salido en anuncios de la exposición, en folletos, en carteles e incluso en la portada del catálogo de esta exposición.

Opinión personal.

        Es una de mis obras favoritas de Murillo debido a que es una composición diferente a todos los cuadros del pintor. Me resulta muy llamativa, debido a que yo siempre he relacionado a Murillo con sus Inmaculadas y, también se aleja de la temática de los “pobres de Murillo”.

  He tenido  la suerte de poder asistir, en Sevilla, al IV Centenario de Murillo, en el Palacio de las Bellas Artes, y poder contemplarla en directo. Me gustan mucho los personajes que ha pintado el artista, debido a los gestos que ha plasmado Murillo.

      También me llama mucho la atención las gafas tipo Quevedo de la señora mayor. Mi opinión personal respecto a la interpretación del cuadro,  coincide  con lo que dice Angulo y Valdivieso, porque pienso que Murillo pintó una escena familiar, ya que era un hombre de gran religiosidad y, su moral cristiana no le permitiría pintar ese otro tipo de cuadros, que constituirían en tal caso, un guiño a la inmoralidad. En  aquella época la Inquisición perseguía, y, castigaba duramente, ese tipo de inmoralidades.

!!Excelente pintura¡¡

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